Llevar una vida consciente: esta idea guía ya ha dado el salto desde los estudios esotéricos a la vida cotidiana. Pero, ¿qué significa realmente llevar una vida consciente, por qué es incluso saludable y cómo se pone en práctica?
Cada moda necesita su contramoda. En el caso de la digitalización, esta es la atención plena: el yoga reemplaza la acción constante, un libro por la noche sustituye el “desconectarse” en las redes sociales, las empresas contratan “responsables de atención plena” como sistema de alerta temprana contra el agotamiento y en el metro ya no se juega a Candy Crush, sino que con la ayuda de una aplicación se practica la “respiración consciente”. Ya sea joven o mayor, hippie de larga duración o alto directivo, la voluntad de llevar una vida consciente ha penetrado casi todas las esferas sociales.
Vida consciente
La vida consciente describe el cambio de mentalidad hacia una existencia más consciente, en contraposición a la rapidez predominante en piloto automático que trajo la era de la aceleración en forma de redes sociales, multitarea y autooptimización. La vida consciente significa centrarse en el AQUÍ y AHORA y dedicar más tiempo a uno mismo. Percibir y observar conscientemente el entorno, el propio cuerpo y los propios sentimientos debe catapultar la mente de vuelta al presente y devolver a los momentos cotidianos un mayor aprecio, ya sea al caminar, comer o trabajar. Esto tiene efectos positivos en el bienestar: las personas inquietas encuentran más fácilmente la calma interior, a los estresados les quita la sensación de presión constante y a los sobrecargados les ayuda a no perderse por completo. Aumenta la concentración, reduce el estrés y aporta equilibrio emocional.
Los estudios también demuestran que una vida consciente previene la hipertensión, alivia la depresión, reduce los miedos y disminuye los trastornos digestivos. Suena genial, ¿verdad? Pero, ¿cómo se pone esto en práctica concretamente? También para una vida consciente vale: ¡la práctica hace al maestro! Reducir de golpe el ritmo de vida de 100 a 0, reservar apresuradamente un viaje de yoga a la India o programar meditaciones de varias horas diarias en la agenda no es efectivo a largo plazo. Porque la vida consciente implica, ante todo, darse tiempo y practicar la paciencia; al fin y al cabo, se trata de reducir el estrés y no aumentarlo.
Como inspiración, te revelamos nuestras prácticas favoritas para una vida consciente, que se pueden integrar de forma sencilla y gradual en la vida diaria y en las que, según el deseo y la sensación, se puede avanzar paso a paso.
Nuestras 5 prácticas favoritas para una vida consciente:
1. Desintoxicación digital
Tanto en el trabajo como en la vida privada, la constante disponibilidad genera estrés en muchos o, en el peor de los casos, puede incluso crear adicción. Además, debido al uso cada vez más excesivo de nuestros teléfonos móviles, a menudo nos privamos del encanto de muchos momentos hermosos que ocurren fuera de nuestro teléfono.
La desintoxicación digital es la decisión consciente de desconectarse y dejar a un lado o apagar el teléfono móvil y el ordenador durante un tiempo determinado. Ya sea por una hora, un día o una semana, eso depende completamente de ti.
Paradójicamente, existe una aplicación que puede apoyarte de forma óptima en tu desintoxicación digital. Échale un vistazo: https://play.google.com/store/apps/details?id=com.urbandroid.ddc&hl=de
2. Alimentación consciente
Se pierde la atención cuando un comportamiento se automatiza, es decir, cuando lo hacemos regularmente sin pensar. Comer es uno de ellos. Esto hace que a menudo engullamos las comidas sin prestar atención. Esto no es bueno ni para la figura ni para la salud. ¡Es hora de cambiarlo! En la próxima comida: apaga la televisión, deja el móvil, detente, mastica conscientemente y percibe el sabor.
3. Meditación
¿Cuánto tiempo puedes mantenerte sentado en calma, apagar los pensamientos y concentrarte plenamente en la respiración? Quien lo haya probado sabe lo difícil que puede ser la meditación.
Pero la meditación no consiste en permanecer horas en postura de loto hasta que el dolor sea insoportable, sino en encontrar un marco para dirigir la atención hacia el interior y permanecer unos momentos solo con uno mismo. Ya sean unos segundos o días enteros, ¡es cuestión de práctica! Cada segundo se siente.
Aquí también una aplicación puede apoyarte y guiarte de forma óptima: https://www.calm.com/
4. Gratitud
Ya sea nuestra salud, nuestros amigos o el hecho de tener un techo sobre la cabeza, a menudo damos estas cosas por sentadas. ¡Y podrían desaparecer en cualquier momento! Aceptar estas cosas con gratitud como regalos da nueva vida a cada momento y nos hace valorarlos más.
Pruébalo y escribe cada día en un cuaderno 5 cosas por las que estés agradecido ese día.
5. Reflexionar sobre el día
Hace nada era lunes y ya es viernes otra vez. ¿A veces tienes la sensación de que el tiempo se escapa como arena entre las manos? Esto se debe a que generalmente no percibimos conscientemente todo lo que hacemos y logramos en un día. Una reflexión mental, o mejor aún escrita, del día por la noche antes de dormir puede ayudar.
Escribe cada día una lista con todas las cosas que lograste ese día. Así vuelves a tener tu vida en tus manos.
Fuentes:
https://kurier.at/wissen/achtsamkeit-der-neue-lifestyle-trend-der-burn-outgeneration/183.573.602
Mayer, Heike (2015). Vivir conscientemente: El pequeño ABC para una vida en el aquí y ahora
Williams, Mark (2015). Entrenamiento de la atención plena: 20 minutos diarios que cambiarán tu vida
Bays, Jan Chozen (2012). Atención plena durante el día – 53 ejercicios ligeros para entrenar la atención plena


